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Conversaciones fuera del aula: De las buenas prácticas a las mejores oportunidades
junio 11, 2020

Si bien no existe una definición única sobre buenas prácticas en educación, estas son un tema recurrente cunado se trabaja en redes de colaboración.  Con el propósito de avanzar en un entendimiento sobre las buenas prácticas educativas, Roció Ortega Gunckel, profesora general básica del Complejo Educacional Toconao, conversa con Claudia Peirano, investigadora asociada de Grupo Educativo.  Se trata de una conversación sobre el sentido de las buenas prácticas y la forma en que éstas se identifican y comunican, abriendo así, nuevas y mejores oportunidades a quienes buscan aprender de manera colaborativa.

 

RO: Me gustaría entender bien, ¿Qué son para ti las buenas prácticas en educación?

CP: Tengo la impresión de que actualmente en el mundo, los actores educativos tienen bastante claridad sobre los objetivos de los sistemas escolares.  Por ejemplo, está fuera de discusión que la educación inicial es clave para el desarrollo de niños y niñas, que se debe promover que los estudiantes sean protagonistas de su aprendizaje o que es muy importante que los jóvenes puedan resolver problemas en ambientes digitales.  Pero luego, hay un espacio importante sobre cómo lograr estos objetivos en distintos contextos.  Entonces, para mí, una buena práctica en educación es cuando un equipo educativo logra alcanzar sistemáticamente objetivos como estos, en un contexto determinado.

RO: ¿Cómo podemos diferenciar una actividad creativa o ser una buena profesora, de una buena práctica?

CP:Entiendo que no hay definiciones estrictas al respecto, pero creo que podemos ponernos de acuerdo en términos de diferenciar la relevancia de los objetivos que se buscan a través de un conjunto de acciones.  Creo que una buena práctica se diferencia de una buena clase, por ejemplo, porque busca alcanzar un objetivo relevante en la trayectoria educativa de los estudiantes.  Por ejemplo, una buena clase puede ser una unidad didáctica para conocer las vocales; una buena práctica en cambio, podría ser una estrategia sistemática para que todos los niños y niñas alcancen un nivel de compresión lectora adecuada en segundo básico.

RO: ¿Qué otras características crees que debería tener una buena práctica?

CP: Es deseable que una buena práctica esté sistematizada, haya demostrado tener resultados y que se estructure dentro del marco regulatorio vigente, con el fin de que puedan ser inspiradoras para equipos educativos en otros contextos.  Por ejemplo, una buena práctica idealmente forma parte del proyecto de mejoramiento educativo (PME) del establecimiento, cuenta con al menos un indicador que reporte el nivel de logro de un objetivo relevante y se realiza con fuentes de recursos que están disponibles que todos los establecimientos educativos.

 

RO: Si una buena práctica cumple con las características señaladas, entonces ¿Se puede replicar en otros establecimientos?

CP: Considero que la principal función de una buena práctica es inspirar a otros equipos directivos o docentes sobre objetivos importantes para la trayectoria educativa de los estudiantes y sobre estrategias pertinentes para abordarlas.  Es importante, sin embargo, considerar dos elementos al compartirlas.  Primero, cada equipo profesional debe evaluar en qué medida la estrategia desarrollada es pertinente al contexto propio y la pertinencia de realizar adecuaciones.  En segundo lugar, aún cuando una buena práctica se implementará de manera idéntica al establecimiento que la comparte, nada garantiza que se alcanzarán los mismos resultados.

RO: ¿Podríamos esperar que cada docente desarrolle una buena práctica?

CP: De acuerdo con la mayor parte de los casos que hemos estudiado, es difícil que una buena práctica depende hoy día de una sola persona. Las buenas practicas en general tienen que ver con buenas maneras de relacionarte con otros docentes o con equipos profesionales fuera del liceo.  Por ejemplo, en EMTP, las buenas prácticas más frecuentes se diseñan en colaboración con las empresas donde los estudiantes realizan las prácticas profesionales o con las instituciones de educación superior que están en tu territorio.   Las distintas redes de establecimientos educativos que existen en el país también están generando buenas prácticas interesantes.  Se genera mucha sinergia al salir de la sala de clases y desarrollar prácticas con otras personas y unidades.

RO: A nosotros como educadoras siempre nos han dicho que el trabajo colaborativo es fundamental para que todos podamos ir aprendiendo de manera colectiva y generando cada vez mejores oportunidades para los estudiantes.  En este contexto, ¿Cuál crees que es la mejor forma de compartir estas buenas prácticas?

CP:  Tu pregunta me llega al alma porque he participado de muchos estudios bien interesantes que terminan en un documento más o menos atractivo, pero que finalmente queda en una biblioteca y nadie lo vuelve a revisar. En esta oportunidad, la Red Futuro Técnico espera cambiar esta tendencia y ha propuesto una metodología con foco en la interacción entre docentes y directivos.  Esperamos que sean los propios directivos y docentes que lideran las buenas prácticas en sus liceos, quienes puedan compartirla con sus colegas a través de medios comunicaciones más ágiles como infografías y videos.  Asimismo, se promoverá que los liceos puedan visitarse entre sí y conocer las buenas prácticas en terreno, en la voz de quienes las están implementando.  En esta oportunidad esperamos que la sistematización de las buenas prácticas motive un encuentro entre los actores que están generando los cambios. 

RO: ¿y tienes un ejemplo de alguna buena práctica que tú hayas notado y hayas dicho guau esta es una buena practica, se hizo toda la sistematización y tuvo colaboración en equipo?

CP:  En Grupo Educativo hemos trabajado por muchos años compartiendo la buena práctica de que cada estudiante tenga un profesor tutor en educación media.  Esta metodología la conocimos a través del modelo pedagógico SERF y tiene por objetivo que cada joven tenga un adulto referente en el liceo que lo conozca con mayor profundidad y que lo acompañe el desarrollo de mayor autonomía para ser protagonista de sus aprendizajes.  Esta buena práctica ha sido inspiradora para muchos liceos en el país, donde la han ido adaptando a los requerimientos y la realidad de cada lugar.

RO: Muchas gracias Claudia.  Ahora me queda súper claro que no basta una buena idea para tener una buena práctica.  Es necesario un trabajo sostenido para ir viendo qué estrategias van resultado y pueden ser compartidas con otros docentes.

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Conversaciones fuera del aula: De las buenas prácticas a las mejores oportunidades


Si bien no existe una definición única sobre buenas prácticas en educación, estas son un tema recurrente cunado se trabaja en redes de colaboración.  Con el propósito de avanzar en un entendimiento sobre las buenas prácticas educativas, Roció Ortega Gunckel, profesora general básica del Complejo Educacional Toconao, conversa con Claudia Peirano, investigadora asociada de Grupo Educativo.  Se trata de una conversación sobre el sentido de las buenas prácticas y la forma en que éstas se identifican y comunican, abriendo así, nuevas y mejores oportunidades a quienes buscan aprender de manera colaborativa.

 

RO: Me gustaría entender bien, ¿Qué son para ti las buenas prácticas en educación?

CP: Tengo la impresión de que actualmente en el mundo, los actores educativos tienen bastante claridad sobre los objetivos de los sistemas escolares.  Por ejemplo, está fuera de discusión que la educación inicial es clave para el desarrollo de niños y niñas, que se debe promover que los estudiantes sean protagonistas de su aprendizaje o que es muy importante que los jóvenes puedan resolver problemas en ambientes digitales.  Pero luego, hay un espacio importante sobre cómo lograr estos objetivos en distintos contextos.  Entonces, para mí, una buena práctica en educación es cuando un equipo educativo logra alcanzar sistemáticamente objetivos como estos, en un contexto determinado.

RO: ¿Cómo podemos diferenciar una actividad creativa o ser una buena profesora, de una buena práctica?

CP:Entiendo que no hay definiciones estrictas al respecto, pero creo que podemos ponernos de acuerdo en términos de diferenciar la relevancia de los objetivos que se buscan a través de un conjunto de acciones.  Creo que una buena práctica se diferencia de una buena clase, por ejemplo, porque busca alcanzar un objetivo relevante en la trayectoria educativa de los estudiantes.  Por ejemplo, una buena clase puede ser una unidad didáctica para conocer las vocales; una buena práctica en cambio, podría ser una estrategia sistemática para que todos los niños y niñas alcancen un nivel de compresión lectora adecuada en segundo básico.

RO: ¿Qué otras características crees que debería tener una buena práctica?

CP: Es deseable que una buena práctica esté sistematizada, haya demostrado tener resultados y que se estructure dentro del marco regulatorio vigente, con el fin de que puedan ser inspiradoras para equipos educativos en otros contextos.  Por ejemplo, una buena práctica idealmente forma parte del proyecto de mejoramiento educativo (PME) del establecimiento, cuenta con al menos un indicador que reporte el nivel de logro de un objetivo relevante y se realiza con fuentes de recursos que están disponibles que todos los establecimientos educativos.

 

RO: Si una buena práctica cumple con las características señaladas, entonces ¿Se puede replicar en otros establecimientos?

CP: Considero que la principal función de una buena práctica es inspirar a otros equipos directivos o docentes sobre objetivos importantes para la trayectoria educativa de los estudiantes y sobre estrategias pertinentes para abordarlas.  Es importante, sin embargo, considerar dos elementos al compartirlas.  Primero, cada equipo profesional debe evaluar en qué medida la estrategia desarrollada es pertinente al contexto propio y la pertinencia de realizar adecuaciones.  En segundo lugar, aún cuando una buena práctica se implementará de manera idéntica al establecimiento que la comparte, nada garantiza que se alcanzarán los mismos resultados.

RO: ¿Podríamos esperar que cada docente desarrolle una buena práctica?

CP: De acuerdo con la mayor parte de los casos que hemos estudiado, es difícil que una buena práctica depende hoy día de una sola persona. Las buenas practicas en general tienen que ver con buenas maneras de relacionarte con otros docentes o con equipos profesionales fuera del liceo.  Por ejemplo, en EMTP, las buenas prácticas más frecuentes se diseñan en colaboración con las empresas donde los estudiantes realizan las prácticas profesionales o con las instituciones de educación superior que están en tu territorio.   Las distintas redes de establecimientos educativos que existen en el país también están generando buenas prácticas interesantes.  Se genera mucha sinergia al salir de la sala de clases y desarrollar prácticas con otras personas y unidades.

RO: A nosotros como educadoras siempre nos han dicho que el trabajo colaborativo es fundamental para que todos podamos ir aprendiendo de manera colectiva y generando cada vez mejores oportunidades para los estudiantes.  En este contexto, ¿Cuál crees que es la mejor forma de compartir estas buenas prácticas?

CP:  Tu pregunta me llega al alma porque he participado de muchos estudios bien interesantes que terminan en un documento más o menos atractivo, pero que finalmente queda en una biblioteca y nadie lo vuelve a revisar. En esta oportunidad, la Red Futuro Técnico espera cambiar esta tendencia y ha propuesto una metodología con foco en la interacción entre docentes y directivos.  Esperamos que sean los propios directivos y docentes que lideran las buenas prácticas en sus liceos, quienes puedan compartirla con sus colegas a través de medios comunicaciones más ágiles como infografías y videos.  Asimismo, se promoverá que los liceos puedan visitarse entre sí y conocer las buenas prácticas en terreno, en la voz de quienes las están implementando.  En esta oportunidad esperamos que la sistematización de las buenas prácticas motive un encuentro entre los actores que están generando los cambios. 

RO: ¿y tienes un ejemplo de alguna buena práctica que tú hayas notado y hayas dicho guau esta es una buena practica, se hizo toda la sistematización y tuvo colaboración en equipo?

CP:  En Grupo Educativo hemos trabajado por muchos años compartiendo la buena práctica de que cada estudiante tenga un profesor tutor en educación media.  Esta metodología la conocimos a través del modelo pedagógico SERF y tiene por objetivo que cada joven tenga un adulto referente en el liceo que lo conozca con mayor profundidad y que lo acompañe el desarrollo de mayor autonomía para ser protagonista de sus aprendizajes.  Esta buena práctica ha sido inspiradora para muchos liceos en el país, donde la han ido adaptando a los requerimientos y la realidad de cada lugar.

RO: Muchas gracias Claudia.  Ahora me queda súper claro que no basta una buena idea para tener una buena práctica.  Es necesario un trabajo sostenido para ir viendo qué estrategias van resultado y pueden ser compartidas con otros docentes.