Noticias Maule


La cosecha que viene: la articulación de sectores para enfrentar los desafíos del Agro.
junio 11, 2020

Eduardo Rojas

Red Futuro Técnico, Región del Maule

Publicado en El Heraldo 14 de junio de 2020

 

Uno de los aspectos que más destacan de la crisis del Covid-19, ha sido el desafío de mantener activa la cadena de suministro de alimentos para las familias de todo Chile y del Maule en particular.

En este desafío la agricultura juega un rol central y está logrando cumplir su cometido, siendo uno de los sectores productivos que más retos ha debido enfrentar ente tiempo. El más evidente es el cambio climático, una de cuyas manifestaciones es una sequía que en nuestro país se extiende ya por 12 años. Junto a ello una creciente demanda por alimentos a menor precio por producción, pero que cumplan con nuevos estándares  medioambientales con nuevas exigencias de innovación y tecnificación.

En Chile, Maule es una de las regiones donde la actividad agrícola es preponderante: un 25% de la ocupación regional se concentra en ese sector. Pero -a la vez- es la tercera región con mayor porcentaje de personas en situación de pobreza por ingresos: un 12,7% de sus habitantes en esa situación versus el 8,6% a nivel nacional, de acuerdo a los resultados de la encuesta CASEN 2017.

Repensar la actividad silvo-agropecuaria es una tarea urgente, especialmente en el marco de la pandemia mundial que amenaza no solo fuentes de empleo algunas ya precarias y de baja remuneración, sino también por el fortalecimiento de las cadenas de producción  a nivel nacional e internacional.

Lo anterior pasa, entre otras etapas, por incorporar  trabajadores con mayores niveles de capacitación técnica y pueden así aportar la optimización de la producción agrícola. Dicha incorporación requiere, en consecuencia, articular de forma mucho más fina las necesidades de sectores productivos y esta es una de las tareas que se ha propuesto la Red Futuro Técnico, iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación para fortalecer la articulación de los liceos técnico profesionales de la Región con el sector productivo y la educación superior.

En la región existen 69 establecimientos de Educación Media Técnico Profesional (EMTP) de los Departamentos Provinciales de Curicó, Talca, Linares y Cauquenes. Una primera observación que salta a la vista es que siendo la actividad agrícola la principal fuente de empleos, no ocupe la misma importancia entre las áreas de especialización laboral de los jóvenes que cursan  EMTP. En el diagnóstico elaborado por el Observatorio Laboral del Maule, empresarios y empleadores de la zona señalan entre sus principales dificultados para la contratación de las ocupaciones requeridas, la falta de competencias técnicas, así como la estacionalidad propia del ciclo productivo del rubro.

La pregunta consiguiente es de qué manera lograr una trayectoria laboral desde los liceos técnicos profesionales  a los centros de formación técnica que permitan dar cuenta de los requerimientos laborales del sector agrícola en el Maule. Ejemplos de lo anterior son muchos y variados. La sequia impone la urgencia de avanzar en sistema de riesgo mucho más eficiente en el uso de los recursos hídricos, junto con nuevas técnicas de siembra. La tecnificación de los campos se extiende también a los sistemas de distribución para poder competir adecuadamente en los mercados internacionales. Técnicos con capacidades para innovar en sistemas de riego, cosecha, selección y almacenamiento de frutas y verduras harán que la agricultura sea más eficiente en un entorno macado por el cambio y la incertidumbre.

De paso, ello permitirá reducir la deserción desde sectores rurales (que representan el 27% de la población regional). La actividad campesina no solo entraña una dimensión productiva muy relevante en un mundo donde la demanda alimentaria crece, sino también una de tipo cultural. Habitualmente se señala que la cultura campesina como algo opuesto a la innovación y desarrollo tecnológico, pero lo cierto es que la posibilidad de avanzar por esta última senda parece ser la única manera viable de preservar una cultura campesina que forma parte de la identidad regional.

Junto a lo anterior, se requiere avanzar en la equidad de género en la educación TP. En Mecánica Industrial y Electricidad, por citar dos ejemplos de especialidades requeridas para la operación y mantención de maquinaria en las grandes empresas exportadoras,  sólo el 7% y 9% de su matrícula respectivamente corresponde a mujeres. Un tercer desafío es avanzar en alternativas de certificación a fin de mejorar la empleabilidad de los egresados de EMTP: contar con documentos que avalen su dominio de inglés, de programas computacionales, de prevención de accidentes o de mantenimiento de motores. Esto implica ampliar el abanico de certificaciones a las que puedan acceder los menores de 18 años, como ya lo está haciendo la Mutual de Seguridad por citar un ejemplo. Finalmente, en estos tiempos de pandemia y teletrabajo (y educación a distancia) queda de manifiesto el desafío de avanzar en paquetes de formación virtual y de formación en ambientes simulados.